Un pequeño grupo de familiares querían combinar en un mismo viaje una isla exótica con un destino cultural, y una de sus principales premisas es que entre ambos lugares no hubiese una larga distancia. Tras valorar varias opciones decidimos que el viaje ideal sería Sri Lanka y Maldivas.
Sri Lanka denominado como “La Perla del Índico”, debido a su belleza y gran diversidad natural y cultural. Tras una noche en Colombo, prosiguieron en un transporte privado en compañía de su guía hasta Polonnaruwa. Desde allí visitaron Sigiriya “Lion Rock” ciudadela construida en lo alto de una roca y Dambulla, con su cueva excavada en la roca donde se encuentran más de 150 imágenes de Buda.

Continuaron hacia Kandy, donde se respira el ambiente más auténtico y místico del país, siendo un continuo peregrinaje de fieles al Templo donde se encuentra El Diente de Buda. Tras 2 noches en la ciudad en esta ocasión tocaba disfrutar de una experiencia única, el viaje en tren local de Kandy a Nuwara Eliya, el cual atesora una visión inédita de las plantaciones de té.

Tan solo 1 hora de vuelo les separaba de Male, desde donde partieron en hidroavión sobrevolando los espectaculares atolones hasta su hotel. Por unos días Dhigali Resort & Spa les regaló atardeceres únicos, aguas cristalinas color turquesa, una gastronomía gourmet y una desconexión absoluta.
