De nuevo, una experiencia que os podemos contar en primera persona. Como asesoras personales de viajes, parte de nuestro día a día sucede fuera de nuestra oficina. Nos apasiona descubrir nuevos destinos, y poder haceros recomendaciones “One to One”.

En esta ocasión el norte de Argentina me sorprendió mucho más de lo que imaginaba. Es una cara del país muy diferente a la Patagonia o Iguazú: más auténtica, menos conocida y llena de paisajes que parecen de otro planeta.
Mi ruta comenzó en Buenos Aires y continuó hacia Cafayate, donde me alojé en encantadores hoteles boutique rodeados de viñedos y disfruté de bodegas con un carácter único. Después llegué a Salta, una ciudad colonial perfecta para perderse entre plazas, mercados y edificios históricos.

Lo más especial fue recorrer el paisaje de El Altiplano hasta Purmamarca. Sus quebradas de colores interminables, la serpenteante trepidante Cuesta de Lipán, y conocer las Salinas Grandes, ese desierto blanco envuelto en silencio absoluto. Cada curva del camino nos regalaba, pueblos llenos de tradición, y una sensación constante de estar descubriendo un lugar todavía poco explorado.

El broche de oro, fue disfrutar de sus vinos cosechados en altura a más de 3000 metros de altitud, algo único en el mundo. Salta y Jujuy han sido un total descubrimiento, una combinación de belleza salvaje e historia viva.

Nos encanta diseñar estas rutas a medida, experiencias con personalidad, alojamientos con encanto, y destinos que sorprenden incluso a quienes creen conocer Argentina.
